Morena, Pasión Andina

lunes, noviembre 26

EN CAMINO A SUCRE

Cerca al amanecer del día domingo arribaba a la población de Millares la flota que nos conducía a la ciudad de Sucre. Varios vehículos se encontraban allí y también gente. Un delegado que se había adelantado señalaba que no se avanzara más porque esa ciudad se había convertido en tierra de nadie y que much@s integrantes de las organizaciones sociales estaban todavía en camino por los senderos porque habían tenido que caminar más de cuatro horas. Transcurre el tiempo y van llegando personas, quienes nos cuentan que durante el trayecto les habían lanzado piedras, además de haber sido insultados y maltratados. Dos compañeras cruceñas relatan que habían tenido que salir escapando dejando lo que habían llevado, puesto que temían por sus vidas.

De vuelta en la terminal de Potosí, encuentro a una compañera chuquisaqueña en total estado de desesperación por sus hijos quienes se habían quedado en su casa en Sucre. Ella relata que ha tenido una participación activa dentro los movimientos sociales y que por ello es conocida y ya fue amenazada. Por las circunstancias, tuvo que salir de manera rápida, llevando consigo únicamente sus ideas de que este país sea para todos y no sólo para unos privilegiados.

Desde Potosí, se había suspendido el transporte de buses que solía haber y sólo estaban funcionando taxis que a un precio de 50 bolivianos ofrecían transporte a Sucre. Uno de esos estos taxis es el que tuvo que tomar una madre de familia paceña cuyos hijos son estudiantes de la universidad chuquisaqueña. Luego de una llamada telefónica a su hijo en Sucre me comentaba, “estoy viniendo de La Paz, dos de mis hijos están estudiando en la universidad, ahora mi hijo dice que está saliendo a la calle porque eso le han dicho sus profesores” “Tengo que ir nomás ahora a Sucre, como sea voy a llegar…”

Por razones completamente injustificales, “estudiantes” estuvieron durante los últimos días agrediendo de manera totalmente abusiva a mujeres y varones indígenas, al extremo de escupirles, insultarles, golpearlos, echarlos de los recintos donde se encontraban en plena lluvia, y cometiendo todo tipo de vejámenes que la prensa no refleja en su real dimensión.

De acuerdo al último censo, la población indígena es mayoritaría en Bolivia aunque pretendan algunos tapar este hecho.

Rosita Pochi

Waliki